Relatos

A veces, sólo necesitamos un abrazo

El corazón se estremece con un sentimiento de dolor y el abrazo es la caricia que necesita para calmarse, a veces es una emoción a la que no sabemos, no queremos o simplemente no necesitamos ponerle palabras y el abrazo es ese lenguaje entre corazones que todo lo entiende.

Me gustaría compartir una vivencia, muy especial para mi, una muestra de las tantísimas oportunidades que hay para transformar la energía de un día gracias al abrazo, y así, alquimizar el dolor en amor.

Mi hija se despierta con pocas ganas, primero porque prefiere dormir más rato, después toma consciencia que además, estaremos todo el día separadas, empieza a sentirse mal y a manifestarlo con un llanto de rabia y tristeza, yo a penas la atiendo como merece, porque estoy ajetreada con las acciones rápidas matinales, acabar de vestirme, los desayunos, mirar el reloj, además de inisistirle en que agilice porque “llegarmos tarde”(nota mental= eliminar esta frase del vocabulario) a lo que ella reacciona con un llanto aún más grande, hasta que consigue emitir un “mamá, me siento triste porque quiero estar contigo”.

Me paré, tomé consciencia de la magnitud (hasta entonces había sido incapaz), la cogí en brazos, la senté en mis rodillas y primero, la abracé en silencio, respirando profunda y relajadamente, ella se fue calmando y calmando, entonces yo le pude explicar relajada lo mucho que yo también deseaba pasar el día con ella, pero que no podía desatender el trabajo, en perspectiva, observo que incluso podía haber obviado esta última frase, y dejarlo todo en una comunicación positiva, “yo deseo muchísimo pasar el día contigo”, y ya…

Continuamos abrazadas un rato más,  ya sin importarme si llegábamos tarde o no, y la sonrisa volvió a dibujarse en su rostro y en su corazón.

Sólo necesitaba un buen abrazo para sentirse amada y atendida.

¡Cuántos abrazos se nos escapan en entre las garras de las prisas! ese espacio-tiempo en el que se nos pasa la vida sin conciencia…

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Relatos

El abrazo de una madre

foto (5)bnTe abrazo desde el momento en que siento tu existencia, y lo hago con cada una de mis moléculas, que te integran y te dan la bienvenida a mi cuerpo

Y me siento abrazada por tu alma, como un influjo de amor que se va colando por todas las células que nos conectan, llegando hasta mi corazón, y ahí te instalas

Y te abrazo usando mis manos, acariciando el vientre que te acoge

Te hablo, te río y hasta te lloro, porque todo cabe en el abrazo de una madre, como bien irás descubriendo a tu llegada a este nuevo universo vital

Creces en mí, crezco en ti, y mis manos ya son todas unas expertas en abrazarte, cuando siquiera conocen la textura de tu piel

Y pasan los meses con la intensidad y la velocidad de un huracán emocional, siento que llegas, que cruzas la gruta que nos separará físicamente para siempre, nuestro modo de tocarnos cambia, ya no uso mi piel como intermediaria sino que puedo tocarte directamente, con todos mis sentidos participando, descubro tus texturas, tu olor y me siento en paz al descubrir que tu cuerpo puede volver a fundirse con el mío, que esa separación no iba a ser tan definitiva

Y te abrazo contra mi vientre de nuevo, acariciadas la una por la otra,  te abrazo con mis pechos, tu boquita se posa en mis senos, y ahí volvemos a integrarnos, a conectar nuestros cuerpos de nuevo, a prolongar nuestro abrazo de amor infinito

Dormimos abrazadas, te arropo en mi cuerpo, te acuno entre mis brazos, te porteo justo a la altura de mis besos, no escatimo en espacios para tocarte, con las manos, con la mirada…

Creces y creces, sigo abrazándote con mis pechos rebosantes de nutrición, vida y amor,  y aunque el proceso de emancipación no cesa, yo te abrazo, porque una madre abraza todo el tiempo, cuando está y cuando no está

Y cuando tú me abrazas o te lanzas a hacerme un masaje, mi corazón hace volteretas de contento, y descubrimos nuestro propio lenguaje del contacto mutuo, un lenguaje único, que sólo tú y yo comprendemos,  el cuál se va transformando conforme nuestros cuerpos y tiempos también lo hacen

Y si lloras, yo te abrazo, si te caes al suelo, te abrazo, si te enfadas, te abrazo, si gritas, te abrazo, y sin motivo alguno, te abrazo

Y a veces mis abrazos son suaves como la caricia de un ala de mariposa, y otras aprietan tanto que te agobian

Me derrito de amor cuando me pides un abrazo, así, porque sí, entre risas o llantos, o cuando te despiertas en la noche y me dices “mama, ¿me abrazas?” o simplemente cuando lo necesitas

Y ahora que no nos vemos todos los días, siento que mi corazón se ha hecho más grande para poder abrazarte cuando no estás, para hacerte sentir que aunque no tengas mi presencia física, mi amor te llega de forma cuántica a través de la luz que emana de él en busca del tuyo, y así, llevarte el calor de esta madre abrazadora

Relatos

Por favor, tócame

abrazo
Ordenando papeles, encontré este escrito precioso que me llegó durante la primera etapa de la crianza de mi hija.

El tacto es uno de los sentidos que se manifiesta a través del órgano más grande de nuestro cuerpo, la piel. Actúa como el mensajero de de las emociones, un filtro entre lo interno y lo externo.

Tocarnos es una necesidad básica del ser humano, es impactante observar lo que produce en un organismo la ausencia de contacto así como un contacto desafortunado o no deseado, y sin duda lo que provoca un contacto amoroso.

“Por favor, tócame”

Si soy tu bebé, tócame.
Necesito tanto que me toques.
No te limites a lavarme,
a cambiarme los pañales y alimentarme.

Acúname cerca de tu cuerpo,
besa mi carita y acaricia mi cuerpo.
Tu caricia relajante y suave expresa
seguridad y amor.
Tu caricia relajante y suave expresa seguridad y amor.

Si soy tu niño o niña, Tócame.
Aunque yo me resista y te aleje, persiste,
encuentra la manera de satisfacer mis necesidades.

El abrazo que me das por las noches
endulza mis sueños.
Las formas en que me todas durante el día,
me dicen cómo te sientes.

Si soy tu adolescente, tócame.
No creas que porque sea casi adulto,
no necesito saber que aún me cuidas.
Necesito tus abrazos cariñosos
y tu voz llena de ternura.
Cuando el camino se vuelve duro,
el niño que hay en mi, te necesita.

Si soy tu amigo, tócame.
No hay nada que me comunique mejor tu cariño
que un abrazo tierno.
Una caricia curativa cuando estoy deprimido,
me asegura que me quieres,
y me informa que no estoy solo
tu contacto pudiera ser el único que lo logre.

Si soy tu compañero sexual, tócame.
Podrías creer que basta la pasión,
pero sólo tus brazos rechazan mis temores.
Necesito tu toque de ternura.

Phyllis Davis

Relatos

El abrazo que ya no podré darte

prohibidoHay un abrazo que ya no podré darte, ese abrazo que sólo tú y yo sabemos que existe. El que habita en los días grises, esos en los que el resto de seres funcionan a ritmo de relojes y alarmas de móvil, ese abrazo que no cabe ahí, porque tú y yo supimos extraerlo de todo lo “normal” y  racional.

Algunos le llamarían el abrazo furtivo, el abrazo prohibido, porque dista de las leyes inventadas que fuerzan lo imposible, pero tú y yo sabemos que nuestro abrazo es, El Abrazo.

Es un abrazo que cabe en lugares sin ojos que le miren, un abrazo tímido y tembloroso, porque sólo se puede dar en la clandestinidad, un abrazo que empieza con un secreto roce entre pieles de las yemas de los dedos, porque todavía no se atreve tan siquiera a convertirse en un abrazo, que pasa de apretar las manos bien fuerte, como para dar presencia y existencia, estamos vivos, existimos, y estamos aquí para esto, sin mayor intención, a un te integro en mi cuerpo, a un te acojo en mis brazos y yo me entrego a los tuyos, y ahí nos instalamos.

Y en ese lugar tan cómodo, cálido y seguro, sentimos la respiración del otro, la nuestra misma, y empezamos a respirar profundamente, primero a contratiempo, para enseguida sincronizar nuestros movimientos respiratorios, y entonces nos entregamos a la danza de la inhalación y la exhalación coordinada, y justo ese es el momento en el que dejamos de tener consciencia de los cuerpos, porque empezamos a tocar lo intangible, todo se convierte en una especie de calor y vibración.

Y así se quedará nuestro Abrazo, en ese punto inmóvil de la contención, porque hay abrazos que abren puertas a lo precioso, espectacular, mágico e imparable, y por ese motivo, por la intención de forzar lo casto y correcto, ahí se va a quedar, ese abrazo que ya no nos podremos dar.

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Todo empezó con un abrazo

Abrazo Pasó un día de otoño, en una feria a la que tuve que viajar con ánimo de reflotar un barco que ya se sabía hundido, tarea de titanes pues.

Y con esa energía que iba entre el hastío y el arrastrarme a lo que se diera, por no dejar perder unos billetes de avión ya mal pagados, decidí ir igualmente y regalarme lo que la vida tuviera para ofrecerme en ese día.

Sin ánimo de poner más palabras a la coyuntura que me acompañaba en ese momento, se dio la situación de tener que saludar a un compañero de ferias de otros tiempos más optimistas, y nada más verme se llenó de alegría, me preguntó por la vida y al explicarle, me dio un abrazo taaaan intenso que desmotó toda mi armadura, sus manos se fueron a mi columna, masajeando con intensidad cada una de mis vértebras, sin dejar de abrazarme, entonces toda la frialdad que me acompañaba se convirtió en calorcito que inundó todo mi ser, y ahí nos quedamos unos segundos o minutos, o no sé, porque el tiempo se detuvo.

Y después de ese encuentro, mi ánimo cambió completamente, mi mirada, mi Luz volvió a brillar, y los encuentros del resto del día fueron ya desde otro lugar.

Y mis brazos iban ya abiertos dispuestos a abrazar, y entonces pude hacerlo de forma consciente con el mágico hombre que siempre vende los calendarios lunares, así como con la mujer que conocí que tenía su tienda de productos ecológicos en Granada, y cuando ya iba hacia el avión, me encontré con un chico que repartía publicidad sobre sus actividades, y después de pocas palabras nos fundimos en un impresionante abrazo, sin más.

Ese día fue el día en el que hice un “click”, y pude tomar consciencia de forma real, del poder transformador de los abrazos, como llegué y como me fui, sólo lo sé yo…

Nunca antes había tomado consciencia de lo que produce en el cuerpo y el corazón un abrazo respirado y consciente, ni sobre la capacidad de transformar realidades que posee.

Así que agradezco profundamente esa semilla que se pudo sembrar ese día, hace ya 2 años, y que hoy brota con algo que aún no sé muy bien que forma tendrá, pero que lleva una carga de amor intrínseca brutal.